En el estudio, encabezado por el doctor Lee Goldstein, se utilizó un rayo láser no invasivo para estudiar la lente ocular, y se determinó la existencia de depósitos de beta-amyloid, una proteína que se encuentra en el cerebro de las personas que padecen el mal de Alzheimer. El procedimiento ha funcionado durante pruebas realizadas a ratones, según han anunciado los investigadores.
Durante la prueba, un breve pulso de luz infrarroja en los ojos de cuatro ratones con Alzheimer y cuatro que no lo padecían, logró detectar con exactitud cuáles tenían la enfermedad. Los científicos aseguran que la tecnología podría localizar las primeras etapas de los depósitos de esta proteína en la lente, aún cuando no pueden ser observadas por el ojo humano.
El doctor Goldstein y su equipo han calculado que la prueba podría ser utilizada tanto para detectar la enfermedad en sus primeras fases, como también para darle seguimiento al progreso de la misma y monitorizar la respuesta de las personas a los tratamientos médicos.