De esta cantidad, 75.000 millones de euros corresponden a costes indirectos no relacionados con la atención médica ni con los cuidados familiares. De este modo, los expertos exigen que se dediquen más fondos a la investigación de manera que en un futuro próximo se puedan reducir todos estos gastos.
Entre los expertos que se han pronunciado sobre esta peligrosa situación se encuentra Anders Wimo, del Centro de Investigación de Envejecimiento del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia). Wimo manifiesta que "estos elevados costes sugieren la necesidad de dedicar más fondos a la investigación de esta enfermedad, que va en aumento con el progresivo envejecimiento de la población. Hay que insistir especialmente en la detección precoz, en la prevención y en la búsqueda de tratamientos más resolutivos".