(2010-11-30) La Tercera.com
La investigación es la primera evidencia de que la degeneración producida por la edad es reversible, recuperando incluso la fertilidad.
por T. Quezada/ A. de Ponson
Diversos relatos del descubrimiento de América atribuyen al español Juan Ponce de León una curiosa búsqueda: el lugar donde afloraban unas aguas capaces de restablecer la vitalidad, conocido popularmente como "la fuente de la juventud". Quinientos años después, investigadores de la Universidad de Harvard lograron -por primera vez y sin aguas termales de por medio-revertir el envejecimiento.
Lo hicieron interviniendo la producción de telomerasa, una enzima conocida por proteger la información genética contenida en los cromosomas, lo cual previene el envejecimiento. Los científicos crearon ratones de laboratorio que no producían esta sustancia y los dejaron crecer hasta su adultez. Estos envejecieron más rápido de lo normal y sufrieron problemas como osteoporosis, diabetes y deterioro cerebral. Además, algunos murieron jóvenes.
Posteriormente, los científicos incluyeron en su alimentación un químico llamado 4-hidroxitestosterona. Al cabo de un mes, los ratones experimentaron una importante mejoría gracias a que esta sustancia reactivó la producción de telomerasa: órganos como el bazo, el hígado y los intestinos se recuperaron del envejecimiento, mostrando una apariencia y funciones como las de órganos jóvenes. "No esperábamos un retroceso tan dramático: el pelo, las neuronas, sus funciones cognitivas, fue muy notable cuando observamos a los animales cuando estaban viejos y después no, sólo en un mes", dijo al teléfono Ronald DePinho, coautor del estudio y profesor de Medicina de Harvard. Los ratones recuperaron su capacidad reproductiva también. "Vimos que en los ratones avejentados, esto les devolvía la fertilidad, y cuando muchos eran capaces de procrear sólo una o ninguna cría, volvieron a ser capaces de tener camadas de cuatro y cinco crías, que es lo normal", dice a La Tercera Mariela Jaskelioff, doctora en ciencias biomédicas de la U. de Massachusetts y autora principal de la investigación publicada en la revista Nature.