(2008-11-10) Júbilo
El catedrático de Oncología y director científico de la Fundación para la Educación Pública y la Formación en Cáncer (FEFOC), Jordi Estapé, trae Movember a España, una iniciativa australiana para seguir luchando contra el cáncer de próstata. Asegura que hay que seguir investigando para conseguir tratamientos que incidan menos en la calidad de vida del enfermo.
¿Cuál es la incidencia del cáncer de próstata en los hombres españoles?
En nuestro país, cada año diagnosticamos 13.500 casos nuevos, una cifra que tiende a aumentar. Además, cada año mueren por esta enfermedad unas 6.000 personas. Son cifras similares a las que se producen por el cáncer de mama.
¿Qué es lo que ocurre entonces con esta enfermedad? ¿Por qué se habla tan poco de ella?
Se dice que cuando una mujer tiene cáncer de mama, expresa públicamente el problema y busca apoyo en la asociación. En el caso del cáncer de próstata, el hombre suele buscar información en Internet.
¿Tiene que ver esa reticencia a hacer pública la enfermedad con sus implicaciones en el nivel de vida del afectado?
Hay que tener en cuenta que el cáncer de próstata afecta mucho a la calidad de vida del enfermo, a su actividad sexual y a sus relaciones personales. El hombre tiende a ocultar la enfermedad porque se ve afectado en lo más profundo de su masculinidad.
¿Es por eso por lo que desde el manifiesto de FEFOC se pide a los hombres con cáncer de próstata que “salgan del armario”?
Hemos buscado ese lema, impactante, para llamar la atención de los afectados. Existen muy pocas asociaciones para acudir a ellas. En Barcelona está la nuestra y hay algunos hospitales en el país que hacen algunas cosas, pero nada más.
¿Qué es Movember y qué persigue en nuestro país?
Es el movimiento filantrópico más importante a nivel mundial para promocionar la salud del hombre. Nace en Australia y combina el aspecto lúdico y la filantropía de bien. En noviembre todos nos movilizamos, nos dejamos bigote, a principios de diciembre nos reunimos hombres y mujeres en una fiesta en la que se recaudan fondos para seguir luchando contra el cáncer de próstata.
El año pasado tuvo lugar el primer Movember en Barcelona. ¿Para cuándo en otras ciudades de España?
El año pasado la iniciativa fue todo un éxito. Por lo tanto, sí que queremos extender FEFOC Movember a otras ciudades de España.
¿Cuál es origen del cáncer de próstata?
La causa profunda no la conocemos todavía. Sabemos que la hormona masculina estimula el crecimiento del tumor, pero no todos los hombres sufren cáncer de próstata. También hay factores de riesgo que sí podemos combatir. Si ha habido casos familiares, el riesgo aumenta y hay que cuidarse más. Además, sí que se ha comprobado que hay más incidencia de cáncer de próstata entre los obesos y aquellos que consumen muchos lácteos.
Si el hombre es tan reticente a reconocer públicamente esta enfermedad, ¿cómo se puede incrementar la detección precoz?
Hemos de reconocer que ha habido un cambio notable en la detección precoz de la enfermedad gracias a la determinación de la PSA, una sustancia que produce la próstata, que aumenta extraordinariamente de tamaño cuando hay un tumor y que se detecta mediante un análisis de sangre. Por eso, recomendamos que todos los hombres de más de 50 años se realicen una determinación anual en sangre de PSA. Una prueba que aconsejamos a los mayores de 40 años cuando existen antecedentes familiares de cáncer de próstata. Cada vez diagnosticamos tumores más pequeños.
Esa detección precoz, ¿mejorará la calidad de vida del enfermo?
Aquí existe una gran contradicción. Los tratamientos se han refinado y producen cada vez menos efectos secundarios, pero no olvidemos que justo al lado de la próstata se encuentran los nervios esenciales para la erección del pene. En muchos hombres, al extirpar la próstata, se eliminan también esos nervios, por lo que entre el 50 y el 80% de los casos derivan en varios grados de impotencia masculina.
¿Es el cáncer de próstata una enfermedad de personas mayores?
Hace unos años se consideraba el cáncer de próstata como la enfermedad propia de personas de edad muy avanzada. Pero las cosas han cambiado mucho. Vemos cánceres de próstata en hombres más jóvenes.
¿En qué medida han mejorado los tratamientos en los últimos años?
En este punto se da una gran contradición. Al tiempo que se ha avanzado mucho en la detección precoz de la enfermedad, no ha ocurrido lo mismo con los tratamientos, que han avanzado poco, por lo que siguen teniendo unos efectos secundarios importantes.
¿Qué tipo de tratamiento produce estos efectos?
En muchas ocasiones se necesita aplicar el tratamiento hormonal para combatir este cáncer. Un tratamiento que se basa en la castración química como efecto secundario.
Pero cada vez son más los hombres que consiguen superar la enfermedad...
Sí, cada vez más hombres se curan. Pero esto no es suficiente. Queremos que el hombre vuelva a tener calidad de vida. No basta con curar si la persona, a consecuencia del tratamiento, queda castrada o impotente.
¿Hasta qué punto es importante el apoyo de la pareja?
Es fundamental. Como es probable que los tratamientos influyan en las posteriores relaciones de pareja, es un asunto que debe discutirse entre los dos miembros, quienes, asesorados por el médico, deben examinar cómo adaptarse a la nueva situación.