Entrevista a María Caballero, coordinadora de la Unidad de Fisioterapia Geriátrica del Hospital de Guadarrama de Madrid: “La fisioterapia geriátrica se ha convertido en una de las especialidades con más salidas profesionales en este sector”
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Entrevista a María Caballero, coordinadora de la Unidad de Fisioterapia Geriátrica del Hospital de Guadarrama de Madrid: “La fisioterapia geriátrica se ha convertido en una de las especialidades con más salidas profesionales en este sector”

(2008-10-07) Júbilo

La llegada de la madurez implica, en muchos casos, la aparición de ciertas enfermedades que requieren una supervisión continua para que los mayores gocen de una vida lo más autónoma posible. Por ello, en los últimos años, el fisioterapeuta geriátrico se ha convertido en la figura más demandada en hospitales y residencias, según explica a Grupo Júbilo María Caballero, coordinadora de la unidad de Fisioterapia geriátrica del hospital de Guadarrama de Madrid. “Alargamos los periodos de bienestar y enseñamos al colectivo senior a vivir con sus limitaciones funcionales”, añade esta profesional.

¿Cuál es la clave de la fisioterapia geriátrica?

Nuestro equipo de profesionales trabaja por mantener las capacidades funcionales de las personas mayores, con el objetivo de que puedan conservar su independencia a la hora de realizar las actividades básicas diarias como, por ejemplo, caminar, salir a la calle, vestirse o asearse sin la ayuda de otras personas.

¿Qué tratamientos reciben las personas mayores a través de esta especialidad?

Fundamentalmente, tratamos de fomentar la actividad física de nuestros pacientes mediante programas de ejercicios que les permitan mover todas las articulaciones de su cuerpo. Con ello, conseguimos que el paciente adquiera agilidad y que su masa muscular se mantenga en buen estado. En el caso de que la persona sufra alguna enfermedad concreta, aplicamos terapias analgésicas más específicas como, por ejemplo, la electroterapia con microondas, la terapia con ultrasonidos o todas las terapias manuales que vayan encaminadas a disminuir el dolor.

¿Qué tipo de dolencias se repiten con mayor frecuencia entre los pacientes que solicitan la fisioterapia geriátrica?

Las fracturas de cadera, los accidentes cerebrovasculares y los infartos cerebrales que provocan hemiplejía y parálisis del cuerpo, se convierten en las patologías que más prevalecen entre nuestros pacientes. También nos encontramos con enfermedades que se derivan del propio proceso del envejecimiento como, por ejemplo, la artrosis. Por otro lado, asistimos patologías que no son musculares, como la disminución de la visión y de la sensibilidad, pero que lastran el movimiento de los mayores.

¿En qué tipo de centro se imparte esta modalidad?

Principalmente en las residencias, donde nuestro principal objetivo es el de mantener las capacidades funcionales del mayor. Los hospitales especializados en atender a enfermos agudos también se convierten en un emplazamiento óptimo para implantar esta terapia, ya que en ellos se encuentran pacientes que han sufrido un infarto cerebral, fracturas de cadera o accidentes cerebrovasculares. Por otro lado, si la familia no puede asumir los cuidados porque carece de tiempo, el paciente puede acudir a un centro de día, donde recibe un tratamiento específico de rehabilitación.

¿En qué casos el fisioterapeuta geriátrico acude al domicilio del afectado?

Recurrimos a la fisioterapia domiciliaria cuando existe un paciente con una dependencia o deterioro importante o existen barreras arquitectónicas que le impiden salir de su domicilio para acudir a rehabilitación.

¿La fisioterapia geriátrica está más presente en centros públicos o en centros privados?

Los fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales son dos requisitos básicos que las Administraciones públicas exigen a los centros geriátricos que quieran concertar sus plazas. Pero también en las residencias privadas se ha consolidado esta técnica dadas las numerosas ventajas que supone para la salud de sus usuarios.

¿Los mayores conocen este tipo de especialidad?

Creo que sí. Cada vez existe más información sobre este tipo de terapia y resulta más fácil acceder a la misma. Es cierto que antes no se impartía fisioterapia en los centros de salud, pero últimamente los facultativos se apoyan en esta especialidad para enseñar a los pacientes que padecen enfermedades crónicas cuáles son las posturas más adecuadas que influyen en su bienestar.

¿Existe una formación específica para estos profesionales?

Los planes universitarios carecían, años atrás, de programas específicos relacionados con las patologías del paciente geriátrico. No obstante, en la actualidad esta formación se ha incrementado a través de cursos de posgrado especializados y muchas facultades ofrecen en sus temarios programas educativos que ahondan en cuáles son las claves principales para desarrollar esta técnica.

¿Con qué retos os encontráis los profesionales de esta disciplina?

Trabajamos para que el paciente sea capaz de valerse por sí mismo. Sin embargo, con frecuencia tenemos que luchar con numerosos factores que afectan a la salud de nuestros pacientes y que no podemos solucionar, como las barreras arquitectónicas en el domicilio, el miedo a las caídas o el riesgo de exclusión social. Aun así, día a día nos esforzamos para que la fisioterapia geriátrica sea accesible a la mayor parte de las personas mayores.

¿Existe intrusismo en la profesión?

Sí, en muchas ocasiones las personas recurren a masajistas no profesionales y que carecen de una formación específica en cuidados fisioterapéuticos. Sin embargo, en la especialidad geriátrica resulta más difícil que se produzca este fenómeno porque cuando existe una patología importante -como es el caso de una persona mayor que no se puede mover o que tienen dificultades para quedarse solo-, se suele recurrir directamente al médico de la residencia o del hospital.