(2008-04-15) Jubilo.es
La estimulación dopaminérgica continua ha supuesto un gran avance en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Así lo ponen de manifiesto diferentes expertos, entre los que se encuentran el doctor José Obeso, del departamento de Neurología de la Clínica Universitaria Navarra, quien explica que esta estrategia terapéutica, que proporciona un estímulo homogéneo y constante en el complejo sistema de transmisión neuronal que tiene lugar en el cerebro para controlar el movimiento, se ha posicionado en la última década como el mejor tratamiento para conseguir un control de los síntomas de la enfermedad
En opinión del doctor Obeso, el déficit de dopamina, que es una de las principales características de esta enfermedad, debe reponerse con fármacos que actúen de forma homogénea y constante, sin ningún tipo de altibajo”. Además, los especialistas sostienen que para posibilitar un mejor control de la enfermedad es necesario actuar más allá del tratamiento de los signos cardinales, como el temblor o la rigidez. Para el doctor Warren Olanow, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Mount Sinai (en Nueva York), “además del uso de fármacos que provoquen una estimulación dopaminérgica continua, hay que resaltar la estimulación cerebral profunda y la esperanza de que los factores neurotróficos, un grupo de proteínas naturales que mantienen vivas las neuronas durante el desarrollo embriológico y durante la etapa de adulto, puedan ser distribuidos en el cerebro de los pacientes con enfermedad de Parkinson”.Uno de los aspectos en los que no se ha avanzado aún de forma definitiva, según afirman los expertos, es en la detección precoz de la enfermedad. En este sentido, el doctor Obeso manifiesta que no se ha progresado porque todavía no existen tratamientos con acción neuroprotectora claramente establecidos y reconocidos universalmente”. En la actualidad, cuando se detecta y diagnostica la enfermedad de Parkinson en un paciente, éste ya ha perdido el 80% de la dopamina estriatal y la mitas de las células en la sustancia negra. El cerebro es capaz de compensar la pérdida de dopamina hasta este punto, pero posteriormente comienza a funcionar de forma anormal, según explica el doctor Obeso. Por este motivo, el neurólogo asegura que cuanto antes se reponga este déficit dopaminérgico, más oportunidad tendremos de poder compensar el funcionamiento de los ganglios basales, de lo que se deriva la gran importancia de iniciar el tratamiento sintomático lo antes posible.
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