(2008-04-17) Jubilo.es
El riesgo de padecer depresión aumenta en términos relativos un 41% en los fumadores, frente a quienes no lo son. Así lo avala una investigación realizada sobre 8.556 participantes por científicos de la Universidad de Navarra, en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Harvard School of Public Health (EE. UU.), que demuestra de forma pionera la relación directa entre el consumo de tabaco y esta enfermedad
A lo largo del seguimiento, 190 participantes que inicialmente no presentaban depresión fueron diagnosticados de ésta por su médico. Además, 65 personas sin diagnóstico aseguraron tomar antidepresivos durante ese periodo”, indica Miguel Ángel Martínez-González, director del trabajo y catedrático del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública.
Entre los mecanismos que aclaran esta asociación, el experto señala una predisposición genética y/o ambiental, que aumentaría la probabilidad de mantener el hábito tabáquico y de sufrir un trastorno depresivo de forma independiente”. Asimismo, Martínez-González apunta que “el vínculo se relaciona con ciertos factores familiares y de estilo de vida que pueden inducir a dejar de fumar o a ser menos susceptible a la depresión.
El informe también pone de manifiesto que las personas que dejaron el tabaco hace más de una década presentan menos posibilidades de desarrollar esta dolencia que quienes nunca lo han consumido. “La dependencia de la nicotina –según el especialista– podría explicar esta asociación inversa. Estas personas presentan un menor grado de dependencia y, por tanto, menos probabilidad de retomar su hábito tabáquico, debido a una prevalencia más baja de síntomas depresivos.
Por otra parte, los investigadores constataron que a medida que se incrementaba la intensidad del hábito tabáquico disminuía el nivel de actividad física durante el tiempo libre.