El servicio de teleasistencia domiciliaria es un recurso que permite la permanencia de los usuarios en su medio habitual de vida, así como el contacto con su entorno socio-familiar, evitando el desarraigo y asegurando la intervención inmediata en crisis personales, sociales o médicas para proporcionar seguridad y mejor calidad de vida. Para conseguir estos objetivos, se puso en marcha en 1992 el programa de teleasistencia domiciliaria que permite a las personas mayores y/o discapacitadas que viven solas y en situación de riesgo, entrar en contacto verbal con un centro de atención especializada, pulsando el botón de un medallón o pulsera que llevan constantemente puesto las 24 horas del día y todos los días del año. Asimismo, se dispone de unidades móviles que en caso de necesidad se trasladan al domicilio del usuario para dar solución a la emergencia surgida, mediante la movilización de recursos.
Los destinatarios del servicio deberán reunir los siguientes requisitos: * Ser personas mayores de 65 años o descapacitadas que se encuentren en situación de riesgo sico-social o físico. * No padecer trastornos mentales graves, incluidas las demencias seniles. * No padecer deficiencias importantes de audición y/o expresión oral. * Disponer en su domicilio de línea telefónica y de suministro eléctrico.