En octubre de 2003, la Obra Social de Caja Inmaculada inauguró un innovador recurso gestionado por la Fundación Federico Ozanam. El centro, de diseño arquitectónico funcional, ofrece apartamentos para personas mayores válidas que desean recibir atención permanente y vivir en compañía, manteniendo su independencia en su entorno social. Además de promover la independencia, los apartamentos brindan una atención integral con servicios comunes para el mantenimiento funcional y cognitivo de los residentes. El equipamiento incluye mobiliario ergonómico, camas articuladas eléctricas, sistema de llamada paciente-enfermera en las habitaciones y equipo de electroterapia.